Los espacios comunes tienen horario, nada extraño. El living, ponele, se abre a las 11.
Son las 9 de la mañana. Estoy sentada en la computadora. Giro la cabeza, chusmeo un poco, miro la compu, vuelvo a chusmear: la señora sosteniendo la soguita que prohibe la entrada al living mirandome con cara de "OH! NO!" y el señor subiendo. Dá.
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